¿Mohamed “Morsi” Mubarak?

El presidente de Egipto y dirigente de la estructura política de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, estaba en periodo de prueba para muchos egipcios desde que asumió la presidencia a finales de junio. Ya no lo está. Desde que el pasado jueves firmara varios decretos presidenciales que lo sitúan por encima de la ley, han sonado las señales de alarma y no han cesado las manifestaciones alertando del riesgo de un nuevo autoritarismo.

¿Mohamed "Morsi" Mubarak?Al blindar sus decisiones y decretos de forma “temporal” y concentrar en sus manos los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), numerosos egipcios se preguntan si el depuesto autócrata Mohamed Hosni Mubarak no se estará trasmutando en Mohamed “Morsi” Mubarak.

El presidente egipcio ha conseguido polarizar a la sociedad egipcia al otorgarse inmunidad para gobernar. También ha provocado una fuerte reacción de estructuras dentro del poderoso Estado egipcio, especialmente en el poder judicial. Por otra parte, hay muestras de que su decisión -que muchos ven como un “auto-golpe” ilegítimo- está aproximando posiciones entre las fuerzas políticas y sociales, con frecuencia fragmentadas, que se oponen a las tendencias excluyentes que exhiben los Hermanos Musulmanes.

La declaración constitucional emitida el pasado jueves es el segundo paso de Morsi para asumir un poder casi absoluto, tras haber cesado a la cúpula de la Junta Militar el pasado 12 de agosto. Varios observadores han destacado que, en ambos casos, las controvertidas decisiones de Morsi se han producido poco después de que éste se reuniera con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. Esa coincidencia ha llevado a algunos dentro y fuera de Egipto a preguntarse si EE UU le está dando luz verde y con qué finalidad.

Los Hermanos Musulmanes llevan meses actuando como si hubieran obtenido el apoyo de una mayoría social amplia para gobernar sin buscar consensos, pero la realidad no es esa. De hecho, en la primera vuelta de las primeras elecciones presidenciales democráticas, celebradas en Egipto el pasado mayo, Morsi obtuvo el apoyo de menos del 12% del electorado, siendo elegido en la segunda vuelta con poco más del 51% de los votos.

Es posible que Morsi quiera asumir casi todos los poderes para así proteger la transición iniciada y construir un sistema político plural y democrático. Sin embargo, la forma que ha elegido despierta muchas dudas, recelos y temores en un país que ha vivido sometido a un poder absolutista durante largas décadas.

Algo profundo ha cambiado en la sociedad egipcia. Ni las formas de expresar el descontento ni las maneras de movilizarse son las mismas que había cuando gobernaba Mubarak. Muchos egipcios ya saben que la receta perfecta para crear un nuevo dictador es permitiendo que alguien asuma un poder excesivo y confiar en su buena fe y autocontrol.

¿Dará Morsi marcha atrás? ¿Tolerarán los egipcios sus excesos? ¿Tratarán las potencias internacionales de volver a un modelo de estabilidad basado en el autoritarismo y concentración de poderes?

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