¿Hubo una revolución en Egipto?

Revolución en Egipto. Blog ElcanoCuestionar si hubo una revolución en Egipto durante los últimos tres años y medio puede parecer una mentecatez. ¿Acaso el mundo entero no fue testigo de las multimillonarias manifestaciones, en la cairota plaza Tahrir y por todo Egipto, que provocaron primero la caída de Mubarak en febrero de 2011 y después la de Morsi en julio de 2013? ¿Cuántos de los cerca de 90 millones de egipcios opinarán que no ha habido una revolución en el pasado cercano de su país? Seguramente pocos.

A pesar del estado revolucionario en el que ha vivido Egipto desde enero de 2011, sorprende que no haya un consenso sobre cuántas revoluciones ha habido desde entonces. Hay quienes creen que se ha producido una sola revolución en dos actos (2011 y 2013), tal como opinan quienes redactaron la nueva constitución amparada por los militares. Otros consideran que sí hubo una revolución en 2011 contra Mubarak, pero que ésta fue aplastada por la contrarrevolución liderada por el general al-Sisi desde el golpe civil-militar que derrocó a Morsi. También hay quienes quieren ver dos revoluciones seguidas, según ellos con la participación más multitudinaria en la Historia de la humanidad. Por si fuera poco, incluso hay quienes se aventuran a identificar tres revoluciones. Pero, ¿cabe la posibilidad de que aún no haya habido una revolución en el Egipto del siglo XXI?

Cierto que millones de egipcios salieron a las calles a principios de 2011 pidiendo la caída del régimen cleptocrático y represor de Mubarak. Sin embargo, fue la cúpula de las Fuerzas Armadas la que dejó caer al anciano presidente, y de paso se quitó de en medio a sus incómodos hijos que estaban acumulando demasiado poder. El experimento democrático que llevó a los islamistas al poder en 2012 tuvo una vida corta y terminó un año después con una gran movilización contra Morsi y los Hermanos Musulmanes, que fueron apartados del poder según unos por un golpe militar y según otros por una nueva revolución popular. El resto ya es conocido: al-Sisi fue “elegido” presidente el pasado mayo con el -ni más ni menos- 97% de los votos y el futuro de Egipto no infunde tranquilidad.

Numerosos teóricos de las ciencias sociales se han afanado a lo largo de las décadas por definir, categorizar y explicar las revoluciones. Una definición básica de “revolución” implica una ruptura estructural e ideológica con el antiguo régimen. También conlleva unos cambios fundamentales y más o menos rápidos a nivel social, económico y cultural. Sin embargo, conviene ver las revoluciones no como acontecimientos, sino como procesos que típicamente se alargan durante años o, incluso, décadas. Visto así, ni la caída de Mubarak en 2011 ni la de Morsi en 2013 reúnen los elementos necesarios para ser denominadas “revoluciones”.

Es probable que Egipto esté viviendo un momento revolucionario, altamente convulso, pero que aún no haya experimentado una revolución propiamente dicha. Sin embargo, si las revoluciones se producen principalmente como resultado de severas crisis de expectativas y de profunda frustración con el orden sociopolítico establecido, nadie debería descartar que Egipto viva una auténtica revolución en un plazo de tiempo no muy lejano. La pregunta es si, de producirse, iría acompañada de violencia a gran escala o si ésta se podría evitar mediante concesiones de las Fuerzas Armadas y otros actores.  En ambos casos, las implicaciones regionales e internacionales serían enormes.

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