Género y ciencias: otra realidad del Informe PISA 2015

Género y ciencias: otra realidad del Informe PISA 2015. Foto: Bill Dickinson / Flickr (CC BY-NC-ND 2.0).

Foto: Bill Dickinson / Flickr (CC BY-NC-ND 2.0).

El Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, por sus siglas en inglés) de la OCDE de 2015 se centra en las ciencias, fundamentalmente en el rendimiento de los y las estudiantes de 15 años en ciencias, y en su actitud hacia la ciencia. Dado que el informe incluye el análisis de las diferencias entre los chicos y las chicas, nos permite, primero, comprender los efectos de la desigualdad de género sobre esas dos variables (rendimiento y actitud) y, segundo, ponerlos en relación con la situación actual de las mujeres en las carreras científicas.

Sobre el primer punto, la presentación de resultados clave del Informe PISA 2015 ya avanza cuestiones importantes para conocer esta realidad y, consecuentemente, para poder trabajar sobre ella:

Cuando observamos la media del rendimiento en ciencias de todos los países analizados, se registran diferencias pequeñas por género. En 33 países de los 72 países analizados se constata un mayor porcentaje de alumnos que de alumnas con nivel excelente.

  1. Finlandia es el único país en el que las chicas tienen más probabilidades de alcanzar un nivel excelente en ciencias que los chicos (ver tabla a continuación).
  2. Según la media, tampoco hay grandes diferencias ante la voluntad expresada de dedicarse a una profesión relacionada con las ciencias: el 25% de los chicos y el 24% de las chicas.

Permanece la especialización en el área científica: las chicas se ven con más frecuencia que los chicos como profesionales de la salud, mientras que los chicos, prácticamente sin diferencia por país, se ven como ingenieros, informáticos o científicos con mayor frecuencia que las chicas.

Proporción de estudiantes con expectativas de desarrollar una carrera relacionada con la ciencia. Elaboración propia sobre las siguientes fuentes: PISA 2015 Resultados Clave y Mujeres en Ciencia (UNESCO).

Respecto del segundo punto (actitud), la revisión de los datos sorprende en algunos aspectos. El más importante es que no se cumple la hipótesis de que a mayor nivel de desarrollo corresponda una mayor equidad de género en el acceso a la carrera científica. Contribuyen a falsear esa posible hipótesis los datos de la mayoría de los países europeos que se presentan (con la excepción de Portugal) y los de países con una mayor probabilidad de que las chicas aspiren a dedicarse a las ciencias (Indonesia, Tailandia, Polonia y Uruguay). A partir de estos datos, podrían formularse otras dos hipótesis alternativas y complementarias:

  1. Que en los países en los que persisten mayores desigualdades socioeconómicas, el acceso a la carrera científica esté más afectado por el nivel socioeconómico (a mayor nivel socioeconómico, mayor facilidad para el acceso), afectando menos la desigualdad de género.
  2. Mientras que, en los países con menores niveles de desigualdad socioeconómica, los estereotipos de género estarían condicionando en mayor medida el acceso a la carrera científica.

En el informe se incorporan dos análisis que sustentarían esa situación. Por un lado, existe una mayor propensión de las chicas a inclinarse por especialidades de salud (el desarrollo en el área científica del status de “cuidadora” correspondiente a la división sexual del trabajo) y, por otro que, como afirma el informe, “las diferencias de género en la aproximación a la ciencia o en las expectativas laborales parecen vinculadas a las distintas percepciones que chicos y chicas tienen sobre lo que se les da bien y es bueno para ellos, y no en lo que realmente son capaces de hacer”.

Este informe también desarrolla algunas ideas para que padres, madres, educadores, políticos o líderes de opinión podamos contribuir a cambiar esta realidad. Por ejemplo, siendo conscientes de que las disparidades por género en el rendimiento en materias de ciencia no se explican por diferencias de aptitud innatas. Por eso, se subraya la necesidad de desmontar tanto los estereotipos de género en las ciencias, como los estereotipos sobre el propio trabajo científico (como la genialidad inherente al trabajo científico o “que los científicos están algo locos”), promoviendo “la participación de estudiantes en las actividades científicas y ayudándoles a tomar conciencia de todas las oportunidades laborales que se abrirían para ellos [y ellas] con una buena formación en ciencia y tecnología”.

Comentarios
  1. Elena Pérez

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