El Espectador Global, por Andrés Ortega

Fuerzas espaciales

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El transbordador espacial Endeavour en Cabo Cañaveral en 2011. Foto: NASA/Bill Ingalls (CC BY-NC-ND 2.0)

El transbordador espacial Endeavour en Cabo Cañaveral en 2011. Foto: NASA/Bill Ingalls (CC BY-NC-ND 2.0)

La decisión de la Administración Trump de poner en marcha una nueva rama militar, la Fuerza Espacial, la sexta de sus ejércitos, es antes una cuestión de organización que de contenidos. Pero se trata de un enfoque en la línea de America First, de “EEUU primero” también en este terreno, o mejor dicho espacio, que está ganando importancia. Buena parte de lo que vaya a hacer la nueva fuerza ya se hacía con otras configuraciones, sin por ello menoscabar la importancia de estas actividades. Sobre todo, EEUU se propone mantener su dominio en el espacio frente a China y a Rusia. Las tres son las únicas potencias con una capacidad espacial militar de alcance. Europa no, pese a que tenga un programa espacial, si bien varios países se muestren vigilantes, incluida España con el futuro Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE) del Ejército del Aire. La India puede llegar después.

Los primeros planes al respecto los había anunciado el propio Trump un año atrás. Será, la primera fuerza creada en EEUU en los últimos 71 años si el Congreso la aprueba. Éste tiene la viabilidad en sus manos dada su capacidad de decisión sobre el presupuesto, especialmente cuando la Administración Trump pide 8.000 millones de dólares suplementarios con estos fines para los próximos cinco años. La anterior fue la creación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (US Air Force, USAF) en 1947, que se ha ocupado de la cuestión espacial, del GPS y otras capacidades. Las otras cuatro fuerzas de EEUU son el Ejército de Tierra (US Army), la de Guardacostas (US Coast Guard), el Cuerpo de los Marines (US Marine Corps) y la Armada (US Navy).

Que no existiera Fuerza Espacial como tal no significa que EEUU menoscabara esta dimensión. De hecho, en 2011 la Administración Obama publicó su Estrategia Nacional de Seguridad en el Espacio (National Security Space Strategy), con todos los elementos necesarios, desde un enfoque pragmático, que rehuía la constitución de una nueva fuerza como tal. El propio actual secretario de Defensa, Jim Mattis, antes de llegar al Pentágono, había criticado públicamente la idea porque, estimaba, llevaría a un enfoque “más estrecho e incluso más provinciano” de las operaciones en el espacio. Hay mucho de superficialidad en el proceso de someter a elección popular, entre seis modelos, la insignia para esta nueva fuerza.

El espacio ha ganado en importancia estratégica para las comunicaciones militares y civiles, y es un ámbito que aúna fortalezas y debilidades. Hay una carrera en capacidades anti satélites cuya pérdida dejaría ciegos, sordos y mudos a todo ejército y sociedad. Del sistema de satélites GPS y de otros de comunicaciones dependen ya muchas capacidades, civiles y militares, incluidos los drones que han adquirido mayor importancia en diversos ámbitos. China depende aún del sistema GPS de EEUU, pero espera dejar de hacerlo para 2020 con una constelación propia de 35 satélites. Según un informe de inteligencia de EEUU, Rusia y China podrán ser capaces de derribar satélites de EEUU en dos a tres años. En 2007 China realizó con éxito un ensayo para alcanzar un satélite propio con un misil y está inmersa en un programa espacial civil y militar, o, en todo caso estratégico. En Rusia, Putin se ha jactado del desarrollo de un vehículo hipersónico capaz de ser lanzado al espacio, navegar en la atmósfera terrestre y evitar las defensas antimisiles u los radares. EEUU tiene un programa X-37B de avión espacial de largo alcance. Rusia ha tenido una fuerza espacial en ocasiones (de 1992 a 1997 y de 2001 a 2011), pero ahora este mando es parte de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, o VKS, que incluyen las aéreas. China, por su parte, tiene un departamento de Sistemas Espaciales en sus fuerzas armadas, y una Fuerza de Apoyo Estratégicos con estos fines.

Este verano, ha sido el vicepresidente Mike Pence el encargado de anunciar el lanzamiento de este proceso para crear la Fuerza Espacial, al tiempo que el Pentágono publicaba un informe al respecto, en la línea de las recientes Estrategia de Seguridad Nacional y Estrategia Nacional de Seguridad para el Espacio de esta Casa Blanca. Se proponen “transformaciones para unas arquitecturas espaciales más resistentes; fortalecer las opciones de disuasión y guerra, mejorar las capacidades, la estructura y los procesos fundamentales; y fomentar entornos nacionales e internacionales propicios para el desarrollo espacial”.

El plan, con el objetivo de que la nueva rama entre en funcionamiento en 2020, incluye la creación de un mando espacial, de una Fuerza de Operaciones Espaciales, integrada por soldados y oficiales de elite especializados en el dominio espacial -una especie de fuerzas espaciales especiales -, de una Agencia para el Desarrollo Espacial, y de un nuevo cargo de secretario adjunto de Defensa para el Espacio. “No basta con tener una presencia americana en el espacio. Tenemos que tener un dominio americano en el espacio”, afirmó Pence en la presentación de estos planes. El objetivo, según Pence, es detener o contrarrestar, “disuadir o derrotar”, los avances militares en el espacio de los adversarios de EEUU, como Rusia y China. “Nuestros adversarios ya han transformado el espacio en un campo de guerra. La paz”, aseguró, “sólo llegará a través del uso de la fuerza, y en el ámbito del espacio exterior, la Fuerza Espacial de EEUU será esa fuerza en los próximos años”.

¿Implica ello una mayor militarización del espacio? Mattis rechaza la idea. Pero será difícil evitarlo por parte de EEUU si progresa esta propuesta en el Congreso. EEUU es parte de Tratado sobre el Espacio Exterior de 1967 (Outer Space Treaty) que prohíbe la instalación de armas de destrucción masiva en el espacio y sólo permite el uso para fines pacíficos de la Luna (para la que China está desarrollando un programa propio para expediciones a su cara oculta) y otros cuerpos celestes. El texto del Pentágono señala que “el Departamento de Defensa marcará el comienzo de una nueva era de tecnología espacial y nuevos sistemas multidominio para disuadir y, si es necesario, degradar, negar, interrumpir, destruir y manipular las capacidades del adversario para proteger los intereses, activos y forma de vida de EEUU. Esta nueva era desbloqueará el crecimiento en la base industrial de EEUU, ampliará la economía espacial comercial y fortalecerá la cooperación con nuestros aliados y socios”.

Habrá una nueva “aceleración de capacidades” en este terreno, en las que están implicadas otras partes del mundo, por ejemplo, Argentina con China con la gran antena en la Patagonia, y la India. Es parte de la gran carrera tecnológica que libran las grandes potencias. La carrera espacial se está convirtiendo en uno de sus empujes. La globalización y su control no tiene (¿aún?) escala cósmica, pero sí llegan al espacio exterior. Añade la vertical a su horizontalidad.

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