El Espectador Global, por Andrés Ortega

Escenarios del super año electoral: Europa, a prueba

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Marine Le Pen, candidata a la presidencia de Francia, el año pasado en el Parlamento Europeo. Foto: © European Union 2016 - European Parliament (CC BY-NC-ND 2.0)

Marine Le Pen, candidata a la presidencia de Francia, el año pasado en el Parlamento Europeo. Foto: © European Union 2016 – European Parliament (CC BY-NC-ND 2.0)

El 15 de marzo los Países Bajos inauguran el super año electoral en esta UE que se tambalea. Que resista, e incluso que avance, o que se desahaga, dependerá en gran medida de lo que ocurra en estas citas con las urnas. En abril tendrán lugar las presidenciales francesas seguidas de las legislativas, y en noviembre las generales en Alemania, además de en la República Checa, Bulgaria y quizá Italia. Hay mucho en juego para el futuro de la UE. Las previsiones de hace tan sólo unas semanas ya no valen. Los escenarios demoscópicos están cambiando constantemente de la mano de unos electorados que andan irritados y revueltos, además de la sombra que proyecta la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Salvo en Alemania, y tampoco del todo, la gran divisoria no parece tanto entre izquierda y derecha, sino entre pro y anti-europeos, o entre globalistas y proteccionistas. Un informe –“Post-verdad, post-occidental, post-orden”– elaborado para la Conferencia de Seguridad de Múnich, que tuvo lugar el pasado fin de semana en la capital bávara, señala que el apoyo público al “orden económico internacional” que representa la Organización Mundial del Comercio y otros tratados multilaterales, en suma, la globalización, se está “destejiendo”. Hay que escuchar a los ciudadanos.

Sólo con estas tres elecciones nacionales –Países Bajos, Francia y Alemania–, la combinatoria arrojaría demasiados escenarios para un análisis útil. Limitémonos a tres.

1. Victoria de Geert Wilders en Países Bajos

Las encuestas indican que los partidos de la actual coalición liberal-socialista encabezada por Mark Rutte se va a estrellar y que va a llegar en primer lugar el Partido para la Libertad del euroescéptico y anti inmigración Geert Wilders. Otras formaciones similares en Francia (el Frente Nacional) y Alemania (Alianza por Alemania, AfD) se pueden envalentonar. Ello no significa que en un sistema “archiproporcional” como el holandés, que requiere posteriormente arduas negociaciones para formar coaliciones de gobierno, vaya Wilders a encabezar el próximo Ejecutivo. De hecho, los partidos tradicionales –que en las encuestas ya sólo suman el 42% de los votos frente a más de 60% hace cinco años– han asegurado que no entrarían en una coalición con él, pero no se puede descartar. En todo caso, tendría repercusiones en un país en el que debido a recientes cambios legislativos se ha de someter a referéndum cualquier transferencia de soberanía a la UE, como ya ocurrió con el acuerdo con Ucrania, de la mano del derechista Foro para la Democracia. Wilders no es el único euroescéptico ante unas elecciones a las que se presentan 28 partidos. Suelen entrar entre siete y 11, pero esta vez pueden ser 14 los que consigan escaños. Y, al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, nunca ninguno ha conseguido mayoría absoluta. Que un grupo de multinacionales holandesas haya firmado un pacto contra “la invasión del populismo y la negatividad” no significa que los electores no la vayan a impulsar.

2. Victoria de Le Pen en Francia

Marine Le Pen, según las encuestas, lleva las de ganar en la primera vuelta, y lo que ocurra en la segunda dependerá en parte de con quién se mida. Si llegara a presidenta de la República Francesa, podría marcar el fin de la UE tal como la conocemos. La UE puede aguantar un Brexit, pero no un Frexit. Ni siquiera una salida de Francia del euro. Probablemente, ante el pánico que desataría, una victoria de Le Pen reforzaría las posibilidades de Angela Merkel en Alemania. Para gestionar un desastre.

3. Victoria de Macron en Francia y de Shulz en Alemania

Hoy por hoy, las encuestas sitúan al joven liberal social y proeuropeo Emmanuel Macron como segundo en la primera vuelta y ganador en la segunda, aunque la distancia se va estrechando y la carrera está aún muy abierta. Si le desbancara François Fillon, acosado por escándalos de nepotismo, o el socialista radical Benoît Hamon, la situación podría ser diferente, a favor de Le Pen. Macron aún está elaborando su programa, pero se sabe lo que representa, una reinvención de la “Tercera Vía” adaptada a estos tiempos y a su país.

Lo que pase en Francia en primavera puede influir en lo que ocurra en Alemania en el otoño. Allí, la entrada como candidato del socialdemócrata Martin Schulz ha cambiado las tornas, y puesto a Merkel en un aprieto. Schulz está haciendo una pre-campaña muy europeísta: “Hacer Europa grande de nuevo”, proclama en contraposición al Make America great again de Trump. Con Macron en París y Schulz en Berlín, probablemente la política de austeridad en la Eurozona podría flexibilizarse, aunque repose sobre un amplio consenso social en Alemania al respecto. Quizá se abordaría el problema de Grecia de otra manera. Y podría haber un relanzamiento de la construcción europea. Tampoco es descartable que lo hiciera, con menos flexibilidad, Merkel, por lo que hoy las elecciones más decisivas para Europa parecen las francesas.

Cuidado, pues el eslabón débil en esta Unión puede ser Italia si hubiera elecciones anticipadas y las ganara Beppo Grillo y sus Cinco Estrellas, un partido libertario, en el sentido americano, y anti euro.

Veremos.

Comentarios
  1. Jose Chavier

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